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Ubi

Ubi Ubi-Ubicuidad

Ubicuidad, presente latente, al ser recalcado día tras día los grilletes de los templos, por otra parte, ubicuidad al presenciar todo fuera de, incluso fuera de si mismo, en continuo movimiento presenciando…

No entiendo por qué al mismo tiempo que observo, existe esa ruptura de dos puntos de vista simultáneos que aparecen repentinamente, desconozco si esa ruptura es la que debo superar, o debo entender y aprender a vivir con ello, quizá sea una enfermedad mental, quizá sea pura simulación o juegos de la mente, pero de que existe, existe, no puedo ocultarla.

Citando el septuplus, capitulo I y II:

I – El reconocimiento.

Con eternidad fluctuante se desenvuelve esta alma
abstrayéndose en la cercanía impalpable del infinito firmamento.
Cuando deviene el atardecer disonante
dubitativamente, la existencia se formula su traza en la soledad inocentemente, se pregunta: ¿tendré el honor de acceder al saber en su totalidad? , o, coincidencialmente, ¿tendrá la sabiduría el honor de denegar-me su totalidad?

El apogeo irresoluto se figura como chispas incandescentes en el medio de la bruna noche, su titilar funde sonidos en la conciencia mediante percepciones flamígeras e inicuas.
En un momento, un sí-mismo se parte en dos-mismos
ambos observan su semejanza
Extrañados, se detallan
cual proyección dual realizan los-mismos gestos
se procesan, intentando fraguarse desde el sí-mismo
Incógnita sensación […]
Exclaman, fuertemente, exclaman:
¡Que he hecho contigo, semejante mío!
¡En que momento disipe tú sombra en el abismo de la historia!

II-La aceptación

Era el gran instante
La ultima gota termal que ansiaba secarse
ante la impasible luz de la luna

La mirada atónita permanecía atenta
en el espejo de aquel lago insondable
En ese instante el mutismo era necesario
para dilucidar en que los “dos mismos” se habían convertido.

Era la hora de aceptar la contrariedad que tenían que liberar
Para poder obtener su realidad
Todo paso furtivo, Simbólicamente frente a los cuatro ojos
Empujaron su cabeza a las espaldas
Cercenando el cordón vital que por tanto tiempo los había unido.

Ya no podían continuar siendo a expensas del criterio de su otro
Tenian que ser libres, más no por deber
sino por aceptación.

Respectivamente, Su otro se disolvió en el agua
Exhalando a borbotones el último aliento
Antes de hundirse para no vol-ver.

Espero lograr la aseveración final, y ese seguramente sería la plétora de la vida

¡Por fin he vivido sobrevolando la muerte!

Dijo-se eufóricamente

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